domingo, 22 de mayo de 2011
Desde el valle del Cidacos al valle del Leza
miércoles, 18 de mayo de 2011
En los Picos de Europa y hacia los Horcados Rojos

Desde el Mirador del Cable y por la pista que lleva hasta Sotres se llega pronto a un recodo en el que aparece a la izquierda un camino más estrecho. Se nos muestra una subida leve que se adentra en la montaña. Está señalizado y a lo largo veremos los trazos blancos y amarillos que nos servirán de guía hacia los Horcados Rojos. El camino se hace cada vez más angosto y pedregoso. A cada vuelta aparece un paisaje más bello. Al principio, la ascensión nos permite ver unos lagos. Luego, aparecen las fantásticas paredes de roca caliza de tonos grises y en ocasiones rojizos. Y los picos. Picos y penachos cubiertos de nieve. De manera imperceptible atravesamos neveros y nos vemos rodeados de mucha nieve. El camino ha desaparecido y quedan las huellas de las pisadas previas como única señal. Se llega a un collado en donde se bifurca la senda, por un lado a Peña Vieja y por otro a los Horcados Rojos. Se echa la niebla y se levanta. Y cuando se levanta se divisa a lo lejos el resplandor metálico de Cabaña Verónica. Revolotean elegantes las chovas.
El Camino Schmidt
sábado, 20 de febrero de 2010
Por las Vegas Altas del Guadiana




Esta zona de Extremadura suele ser la etapa final en la migración anual de las grullas que vienen del norte de Europa. Muchos curiosos acuden al reclamo del extraordinario espectáculo que ofrecen estas aves al volar en bandadas con su peculiar formación y su peculiar graznido; pero también para verlas caminar en pequeños o grandes grupos por los campos, verlas levantar el vuelo y verlas posarse. Todo es armonía y elegancia en estas aves. Las grullas se mueven aquí en una extensión de terreno muy amplia que va desde Logrosan, en la sierra de las Villuercas, hasta el pantano de Orellana, más al sur, en pleno río Guadiana, donde tienen sus dormideros. Durante el día se las puede ver a distancia, en grupos, dispersas por las charcas de los arrozales y en las dehesas; son muy esquivas y a la menor cercanía emprenden el vuelo.
lunes, 25 de mayo de 2009
Una visita a Monfragüe



domingo, 24 de mayo de 2009
Gallocanta en otoño

La mejor atalaya para ver la laguna grande de Gallocanta y sus alrededores está en las ruinas del castillo de Berrueco al que se accede a pie desde este mismo pueblo; por detrás queda la Sierra de Valdelacasa que flanquea la laguna por su parte oriental. Desde el castillo se ven los tejados de las casas, la iglesia con su torre octogonal, los pueblos, de Gallocanta a un lado, y al otro, Tornos, Bello y Las Cuerlas; en medio queda mansa la laguna.
Ni los mapas ni las búsquedas previas en Internet mitigan la sensación de sorpresa que produce este mar interior en plena estepa. La vista de las primeras grullas en las tierras de labor, a pocos metros de la carretera, es un anticipo del goce que nos aguarda. Las grullas, enormes y de elegante porte, andan ajenas al interés que suscitan. Al atardecer, se escuchan los sonidos de las bandadas que se acercan a la laguna, más tarde aparecerá la inconfundible formación en uve que se desvanece en los carrizales.
http://www.gallocanta.org/fotos.htm
sábado, 23 de mayo de 2009
Un paseo por la orilla del pantano de Navalcan



miércoles, 20 de mayo de 2009
La ruta del Cares en febrero
La llamada "ruta del Cares" empieza precisamente en Caín si se aborda desde el sur. Se deja atrás la última casa, ya a pie, y pronto nos encontramos en una represa del río en la que se aprecian las escalas de artesas para que los peces puedan remontar la corriente. El río ha labrado una honda brecha en la montaña que separa los macizos Central y Occidental. Se sortea la estrechez del valle a esa altura a través de un pasadizo excavado en la roca y se percibe el vértigo y la grandeza de la ruta que empieza. Mas adelante, dos puentes, que nos llevan de uno a otro lado del río, contribuirán al disfrute del sobrecogedor paisaje. Pasado este trecho el camino discurre al descubierto. Pronto el nivel que guarda la senda nos aleja del agua que discurre abajo y lejana. La senda, a media ladera, sigue el curso fluvial hasta Poncebos. La ruta no tiene mayores dificultades si se recorre en un único sentido; se hace más dura si hay que volver en el día. El valle angosto al principio, se abre conforme se llega a Poncebos. En paralelo está el canal: a tramos al descubierto, y en otros, se adentra y desaparece en la montaña -el agua fría que se toca, discurre mansa por la acequia-; se trata de una construcción de principios del pasado siglo y que sirve para mover una central eléctrica. La obra de ingeniería, construida en estos parajes y en aquella época, se antoja colosal.
martes, 19 de mayo de 2009
Cabañeros en marzo
domingo, 17 de mayo de 2009
El hayedo de Munilla
El balcón de la casa de Munilla ha resultado ser un magnifico observatorio para ver el trasiego de los pájaros a la caída de la tarde. He montado rápido el catalejo: unos aviones hacían su nido; una golondrina entre vuelo y vuelo se posaba en el cable del teléfono o en la barra de un tendedero; un grupo de estorninos en el tejado hacía tiempo para meterse en sus nidos debajo de las tejas.
La pista a San Vicente asciende por el monte pelado. Por todas partes las laderas muestran los antiguos bancales. El color amarillo de la flor de las aulagas aparece salpicando el paisaje. Al lado del camino, sobre una piedra, apareció una collalba.
jueves, 14 de mayo de 2009
Un paseo por la Esgueva (mayo, 2009)
El camino es llano y resulta agradable el paseo en una mañana en que todavía no hace calor. Se oyen los trinos de los pájaros. El canto del cuco. Las lavanderas boyeras se ven por todo el camino.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Sierra de las Villuercas (mayo, 2009)
La carretera 502 desde Talavera de la Reina te adentra en estos parajes. Más allá de Belvis de la Jara se toma la 411 que lleva hasta Guadalupe. El Monasterio se impone en lo más alto al resto del pueblo. El claustro y el refectorio parecen lo más notable aunque este último está dedicado a museo de casullas; las casullas están reñidas con la belleza elemental de esta gran estancia.
Desde Cañamero, y en dirección a Berzocana por una carretera angosta, más al norte, el paisaje se cierra y deja ver un bosque mediterraneo muy particular. En esta parte son muy abundantes los alcornoques y los robles. Soberbios ejemplares de alcornoques exhiben sus troncos desnudos. El matorral que abunda es sobre todo jara y retama; se ve menos romero que en Cabañeros. En los márgenes de un río crecían algunas matas de dedalera. Por una desviación de esta carretera se accede al pantano Cancho del Fresno, antes de llegar está el centro de interpretación (se ve terminado pero sin abrir).
De vuelta a Talavera, cerca de Oropesa, varias parejas de aviones se afanaban haciendo sus nidos en una pared de un bar de carretera. Lo hacían a baja altura; parecían inmutables a la presencia humana.


